Madre cubana denuncia presiones para el servicio militar de su hijo y desmiente discurso del régimen en la ONU

En un relato difundido a través de redes sociales, Sandra Jiménez Cruz, madre soltera residente en Moa, denunció la presión de las autoridades cubanas para que su hijo menor, de 19 años, se incorpore al servicio militar obligatorio, a pesar de las graves dificultades que atraviesa su familia. Según su testimonio, las autoridades amenazan con imponerle multas de 5,000 pesos cubanos y, en caso de no pagarlas, con encarcelarlo.

Sandra detalla una situación desesperante: vive sola con su hijo menor mientras cuida a su madre enferma, quien no puede quedarse sola. Además, como principal sostén económico del hogar, depende de la ayuda de su hijo para mantener a la familia. La familia enfrenta también severas carencias básicas, como la falta de agua potable, que obliga a cargar agua de un pozo, algo que Sandra asegura no poder hacer debido a su estado de salud.

Este caso pone en entredicho las declaraciones realizadas por la diplomática cubana Anayansi Rodríguez Camejo en mayo de 2022 durante su intervención ante el Comité de Derechos Humanos de la ONU. En esa ocasión, Rodríguez negó que el servicio militar sea obligatorio en Cuba y afirmó que “la incorporación de jóvenes al servicio militar se realiza de forma voluntaria”. La diplomática aseguró además que no existen políticas coercitivas para garantizar este reclutamiento, y que las decisiones de los jóvenes se respetan plenamente.

Sin embargo, testimonios como el de Sandra contradicen directamente estas declaraciones. El servicio militar en Cuba ha sido señalado en repetidas ocasiones por organizaciones de derechos humanos como una obligación forzada, con graves repercusiones para quienes intentan evadirlo. En este caso, la madre subraya la presión ejercida por las autoridades, quienes insisten en que su hijo menor debe presentarse al chequeo médico correspondiente para su incorporación al servicio, ignorando las difíciles circunstancias familiares.

El testimonio de Sandra también refleja las profundas contradicciones entre el discurso oficial del gobierno cubano en foros internacionales y las experiencias cotidianas de los ciudadanos. Mientras se proyecta una imagen de respeto a los derechos humanos y a la libertad individual, la realidad que viven muchas familias en la isla muestra una historia completamente distinta.

El relato de esta madre no solo evidencia la falta de sensibilidad del régimen hacia situaciones críticas, sino también la falta de acceso a los recursos básicos que, según las mismas declaraciones oficiales en la ONU, están garantizados para todos los ciudadanos cubanos. En un país donde el salario medio ronda los 3,000 pesos y el costo de vida supera con creces esta cifra, las multas y amenazas de prisión para quienes no cumplen con el servicio militar solo profundizan las desigualdades y la desesperación de la población.

A medida que testimonios como el de Sandra salen a la luz, se hace evidente la brecha entre las declaraciones oficiales y la realidad. Este caso plantea preguntas urgentes sobre la verdadera naturaleza de las políticas del régimen y el precio que paga la población cubana en su vida diaria.

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