Una madre desesperada en Sancti Spíritus: “Se me murieron las esperanzas”

En un desgarrador testimonio publicado en su perfil de Facebook, Danaisy Gómez Gutiérrez, residente en Sancti Spíritus, expuso la cruda realidad que enfrenta como madre de un niño diagnosticado con fenilcetonuria clásica, una rara enfermedad que requiere cuidados y una dieta estrictamente controlada. Su redacción refleja la impotencia, el agotamiento y la desesperación de muchos cubanos que lidian con un sistema incapaz de garantizar las necesidades básicas de su población.

Danaisy comienza su publicación declarando: “Se me acabaron las fuerzas, se me murieron las esperanzas” , y continúa describiendo cómo, a pesar de haber luchado incansablemente por mantener sus ideales revolucionarios, estos quedaron “pisoteados” tras la pérdida de la moral y la realidad aplastante de su entorno. Su testimonio toma un tono especialmente conmovedor cuando relata la imposibilidad de alimentar adecuadamente a su hijo debido a la falta de leche en polvo, esencial para su dieta.

“Anoche hubiera querido que la tierra me tragase cuando mi niño, en su sueño, me pidió leche… Hoy me levanto como loca buscando en los ‘revolicos’ para poder comprarle aunque sea una bolsita de leche… pero me encuentro con esta bolsa a $2500 pesos, cuando apenas mi chequera es de $2600”, escribe Gómez Gutiérrez. La leche en polvo, que debería estar garantizada para un caso médico tan particular, no solo es inalcanzable por su precio, sino que la madre señala que su hijo es el niño único en la provincia con esta enfermedad.

El relato de Danaisy se convierte en una denuncia directa contra las autoridades locales: “Mi provincia… Sancti Spíritus… está que ganó la sede del 26 (de julio) no es más que un dibujo animado, una mala parodia de lo que se espera en realidad” . La madre critica duramente la indiferencia de los funcionarios ante su situación, reflejando el hartazgo de quienes se sienten abandonados por un sistema que prioriza la propaganda sobre las necesidades reales.

Danaisy concluye su publicación con una declaración valiente y desafiante: “Ya no tengo miedo, y ninguna madre debe tenerlo. Deberíamos luchar con uñas y dientes por nuestros hijos” . Afirma que no ha dejado de ser revolucionaria, pero que el miedo a decir la verdad ha muerto en ella. Su caso es un grito de auxilio y una muestra del deterioro del sistema cubano, incapaz de atender las necesidades básicas de los más vulnerables.

La publicación se ha viralizado rápidamente, generando solidaridad entre los usuarios, pero también evidenciando la situación crítica en las provincias cubanas. En un país donde la leche es un lujo inalcanzable para muchas familias y los precios del mercado informal superan con creces los salarios promedio, la historia de Danaisy Gómez Gutiérrez no es una excepción, sino un reflejo de una realidad que afecta a miles de madres y niños en Cuba.

Mientras la atención mediática crece, la pregunta sigue siendo: ¿Qué harán las madres ante esta situación?

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