
En una decisión que pone en jaque al régimen cubano, el tribunal británico rechazó la apelación presentada por el ex Banco Nacional de Cuba, dejando al descubierto su incapacidad para cumplir con deudas contraídas desde 1984, que actualmente ascienden a más de 70 millones de euros.
El fallo judicial también ratifica que la deuda fue transferida legalmente en 2019 a la empresa CRF (Capital Risk Fund), que ahora tiene luz verde para proceder a un juicio en el Tribunal Superior de Londres. Este proceso legal intensifica la presión sobre La Habana en un momento en el que enfrenta su peor crisis económica desde la década de los 90. La isla, asediada por la escasez de medicamentos, combustibles y los constantes apagones, se encuentra aún más acorralada en el escenario financiero internacional.
El caso, que ha captado la atención de analistas financieros y observadores políticos, expone la fragilidad del régimen cubano en cumplir con sus compromisos económicos. La validación de la transferencia de la deuda a CRF también representa un precedente que podría motivar a otros acreedores internacionales a buscar vías legales similares para recuperar sus fondos.
La situación financiera de Cuba sigue deteriorándose mientras el gobierno intenta mantener el control de una economía colapsada. Este nuevo frente judicial en Reino Unido podría no solo desestabilizar aún más al régimen, sino también dificultar su acceso a financiamientos internacionales necesarios para aliviar la grave crisis económica que enfrenta la población cubana.
El desenlace de este caso será crucial para determinar el futuro financiero de Cuba y las posibles consecuencias para sus acreedores.







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