
En las últimas horas, se ha intensificado la preocupación por la situación crítica de Yunaikis Linares, una joven de 27 años detenida en la prisión del Guatao, en Cuba. Su madre, Niurka Rodríguez García, se encuentra desde temprano en las afueras del penal acompañada de sus hijos menores, exigiendo información y justicia para su hija, quien enfrenta un escenario de abuso continuado y deterioro alarmante de su salud.
Según denuncias publicadas en redes sociales por la activista cubana Anamely Ramos, Yunaikis fue encontrada sin atención médica en una celda, con evidentes signos de maltrato. Su rostro está hinchado debido a una neuralgia y tiene cortes en los brazos, resultado de intentos desesperados ante la presión ejercida por las autoridades carcelarias y presas comunes instrumentalizadas en su contra. La joven ha sido amenazada con ser trasladada nuevamente a un régimen de severidad, lo que agrava aún más su delicada situación.
La madre de Yunaikis, desesperada, exige que se le proporcione asistencia médica inmediata y que cesen los abusos físicos y psicológicos. Desde hace días, familiares y activistas vienen alertando sobre el riesgo de una tragedia si las condiciones inhumanas de su encarcelamiento no cesan.
Implicaciones de un sistema penitenciario represivo
La denuncia señala a Edelmira Pedroso, funcionaria de la prisión, como responsable directa de los atropellos contra Yunaikis. Según Ramos, la cárcel del Guatao, como muchas otras en Cuba, es un espacio donde “la ley no existe”, describiéndola como un lugar de corrupción y violencia institucionalizada. Las autoridades penitenciarias, en lugar de garantizar los derechos de las internas, perpetúan un sistema que las convierte en víctimas de maltratos constantes.
Además, la denuncia destaca que las prisiones en Cuba son deliberadamente cerradas a observadores internacionales, para ocultar las violaciones sistemáticas a los derechos humanos que ocurren en su interior. Este caso, como muchos otros, pone en tela de juicio las afirmaciones del régimen de que las cárceles cubanas funcionan como “centros de reeducación”.
Llamado urgente a la acción
Organizaciones y activistas han exigido a las autoridades cubanas que garanticen la integridad física y mental de Yunaikis Linares, proporcionándole atención médica adecuada y poniendo fin al régimen de violencia en su contra. También han advertido que cualquier daño adicional que sufra tanto Yunaikis como su familia será responsabilidad directa de quienes están al frente de la prisión.
“Ni Yunaikis se va a desplantar, ni su madre se irá de la prisión sin noticias, ni nosotros las dejaremos solas”, concluye el mensaje de Anamely Ramos, que subraya la determinación de la sociedad civil de seguir visibilizando este caso.
Este es otro capítulo oscuro en la ya extensa lista de abusos en el sistema penitenciario cubano, un sistema que, lejos de promover la reintegración, parece estar diseñado para castigar con saña a quienes no se doblegan ante el poder.







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