
Este viernes 8 de noviembre se llevará a cabo, por tercera vez, un intento de juicio contra Sulmira Martínez, una joven cubana de 22 años que ha estado presa desde enero de 2023 por criticar al régimen cubano en redes sociales. La joven, acusada de cargos ambiguos y desproporcionados, enfrenta un pedido de 10 años de prisión, a pesar de que su “delito” se limitó a manifestar públicamente sus opiniones políticas.
Martínez fue arrestada a principios de año y trasladada inicialmente al centro de detención de Villa Marista, conocido por ser el principal centro de interrogatorios y torturas de la Seguridad del Estado. Allí, Sulmira permaneció bajo un régimen de aislamiento y fue sometida a torturas psicológicas y presiones continuas durante más de 40 días antes de ser enviada a la prisión de El Guatao. Desde entonces, ha esperado el desarrollo de su juicio, programado y cancelado en dos ocasiones anteriores, lo que ha generado gran angustia para su familia.
La situación de Sulmira es representativa de las estrategias de tortura y desgaste psicológico que utiliza el régimen cubano para intimidar a los prisioneros políticos y sus seres queridos. El sistema judicial, bajo el control del gobierno, mantiene a Sulmira y a otros presos políticos en un limbo judicial, mientras sus derechos fundamentales son pisoteados. Fuentes cercanas aseguran que la última vez que Martínez fue trasladada a Villa Marista para un juicio frustrado, fue amenazada de que su sentencia podría ser la pena de muerte, un acto extremo de intimidación que pone en evidencia la represión brutal del régimen.
Este tercer intento de juicio se llevará a cabo sin defensa legal para Sulmira, ya que su abogada renunció recientemente, aludiendo falta de preparación para el caso, lo cual deja a la joven en una situación de completa vulnerabilidad. La falta de representación legal es solo una de las muchas señales de que el sistema judicial en Cuba opera bajo directrices políticas, sin garantías ni imparcialidad.
El caso de Sulmira Martínez resalta la realidad represiva en la que vive el pueblo cubano, donde expresarse libremente es castigado con cárcel y tortura. En un país donde el derecho a la defensa y al debido proceso han sido erosionados por décadas de dictadura, el juicio de este viernes representa una nueva oportunidad para que la comunidad internacional exija justicia y respeto a los derechos humanos en Cuba.
La comunidad y organizaciones defensoras de los derechos humanos seguirán de cerca el desarrollo de este juicio a pesar de que el régimen suele mantener una estricta vigilancia en el tribunal donde se realiza y continuarán alzando la voz para denunciar las condiciones inhumanas que enfrenta Sulmira y otros prisioneros políticos en la isla.







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