En una publicación que se ha vuelto viral en redes sociales, un joven cubano llamado Alex Umur compartió en Facebook su “ingeniosa” solución a los prolongados apagones que afectan al país, bautizando su fogón improvisado como el “fogoncito de gas-jitos”. Con una dosis generosa de sarcasmo, Alex narra su experiencia usando un fogón artesanal, describiendo cada detalle con humor irónico, pero dejando entrever las dificultades y precariedades a las que se enfrentan los cubanos en su vida diaria.
“Gracias a los apagones al fin pude comprarme mi fogoncito de gas-jitos… Se los recomiendo. Es súper económico!”, comienza diciendo en tono irónico. Alex relata cómo el fogón necesita un arduo proceso para encenderse, incluyendo soplar “hasta quedarse sin pulmones” o abanicar con cualquier cosa a mano, desde un pedazo de cartón hasta una tapa de olla. Incluso advierte que este esfuerzo puede causar “bulsitis”, una broma que alude a la incomodidad física derivada de un método tan rudimentario.
La publicación continúa describiendo el tipo de “combustible” que acepta este fogoncito, en una clara referencia a la falta de recursos en el país. “Lo que tú le tires él lo quema”, escribe Alex, mencionando materiales como plástico, tela de ropa desgastada, e incluso partes de sus propios muebles, en un esfuerzo casi desesperado por mantener el fogón encendido. Su humor nos recuerda que muchos cubanos se ven obligados a sacrificar lo que pueden para cubrir necesidades básicas, como cocinar.
Además, Alex advierte sobre los riesgos de usar su “fogoncito de gas-jitos”. Recomienda no perderlo de vista para evitar quemaduras o apagones inesperados, y sugiere usar “una careta antigas” para soportar la humareda que este genera. “Si tiene algunas gafas o careta que le protejan los ojos igual la puede usar”, añade con un toque de ironía, haciendo referencia a la incomodidad y peligro del humo que su fogón emana.
La sátira de Alex concluye con consejos sobre la ropa: “El día que vaya a lavar no se recomienda usarlo hasta después de haber recogido la ropa del cordel porque puede tener que volver a lavarla debido al olorcito a madera achicharrada ahumada que puede coger”. Y así, entre humo, soplidos y esfuerzo, el joven se despide con una frase que encapsula la realidad cubana: “La que puede puede y la que no que soporte.”
La publicación no solo se ha vuelto popular por el ingenio y humor de Alex, sino porque refleja las dificultades cotidianas de miles de cubanos que deben adaptarse a un contexto donde los cortes de electricidad son cada vez más frecuentes y largos. La falta de recursos y los desafíos para cocinar en condiciones tan adversas se han convertido en una fuente de frustración, pero también de creatividad, como lo demuestra el “fogoncito de gas-jitos” de Alex Umur.
Esta clase de publicaciones permite que el mundo vea cómo, a través del humor, muchos cubanos enfrentan y exponen las condiciones que el régimen prefiere ocultar.







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