El boxeador cubano Yordenis Ugas compartió en su perfil de Facebook un emotivo mensaje de gratitud y reflexión al recibir a su madre y a su familia desde Cuba, un reencuentro que considera una “bendición tan grande” y que, en sus propias palabras, todavía sigue procesando. Tras 14 años de exilio y casi nueve años sin ver a su madre, el atleta abrió su corazón para describir los momentos difíciles y las lecciones que han marcado su camino en este viaje.
“Gracias a Dios llegó mi mamá y mi familia de Cuba”, escribió Ugas, dejando ver la mezcla de emociones de quien ha esperado este momento por años. Para el boxeador, la llegada de su madre Milagros, a quien describe como “otra cosa” en su vida, representa mucho más que un reencuentro familiar. En su publicación, expresa cómo la vida de un migrante es un constante proceso de adaptarse y resistir, de enfrentar obstáculos que lo hicieron mantenerse firme y paciente a lo largo del camino.
Ugas recordó sus primeros años en Estados Unidos, donde las cosas no fueron fáciles: “Tuve años y años sin nada, porque las cosas no salían bien, pero siempre con la frente y la cabeza en alto y especialmente siempre paciente, siempre resistiendo, por el camino correcto”. En un país nuevo y lleno de desafíos, el campeón se mantuvo fiel a sus principios y no se rindió, aunque el éxito no llegó en los plazos que había soñado. Ugas pensó que se coronaría campeón en solo unos años, pero en realidad le tomó una década alcanzar sus metas.
El boxeador, fiel a sus raíces y su fe, ha encontrado en el océano y en la figura de su madre una inspiración. Su madre, Milagros, a quien describe como “hija de Yemayá”, diosa del mar en la religión afrocubana, inspiró a Ugas a comprar un apartamento frente al mar, con la esperanza de que algún día ella pudiera disfrutar de esa vista. Con nostalgia, recuerda cómo pasó el último fin de año en soledad, rezando y contemplando el océano, en espera de un reencuentro que parecía cada vez más lejano.
Pero más allá de su éxito deportivo, el mensaje de Ugas resuena como un consejo para quienes, como él, han tenido que abandonar su país en busca de una vida mejor. “Si eres recién llegado. Si tienes pocos años en este país y las cosas no te salen bien, no te desesperes, por favor. Ten paciencia, inteligencia. Te lo dice una persona que pensó ser campeón en 2-3 años y le tomó 10 años”, aconseja, recordando las dificultades y sacrificios que él mismo ha tenido que afrontar.
Cierra su publicación con un mensaje cargado de esperanza: “Dios, Patria, Vida, Libertad”. Con estas palabras, Ugas no solo celebra su reencuentro familiar, sino también el valor de la libertad que tanto ha anhelado para su país natal, Cuba. Con este mensaje, el boxeador cubano agradece y reconoce el arduo camino que lo ha llevado hasta donde está hoy, un viaje lleno de sacrificios, perseverancia y, finalmente, una recompensa que llena su corazón.







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