En una publicación reciente en redes sociales, usuarios expresaron su repudio ante la venta de alimentos de pésima calidad a los damnificados del huracán Oscar en Maisí. Bajo el título irónico “Gracias Fidel por dejar tu legado”, la publicación, realizada en un grupo llamado “Revolico Holguín aquí no se venden papas”, muestra la cruda realidad de los afectados: en vez de recibir ayuda gratuita, deben pagar por comida que deja mucho que desear en términos de calidad y salubridad.
Las imágenes son contundentes. Se observa a los damnificados formando largas filas junto a un camión, con recipientes en mano, esperando su turno para comprar alimentos que claramente no cumplen con los estándares básicos de higiene. En los recipientes de distribución, los productos tienen una apariencia cuestionable. La publicación los describe como “rico fongo y bisteces de la rica tenca”, en un tono sarcástico que resalta la indignación de los residentes.

Entre los comentarios, usuarios cuestionan la falta de ayuda gratuita y el destino de las donaciones que deberían haber llegado a los damnificados. Uno de los comentaristas se pregunta: “¿Y las donaciones que las hicieron?”, mientras que otro lamenta que el gobierno no se encargue de distribuir alimentos de manera gratuita a quienes han perdido todo. Además, se sugiere que las donaciones internacionales, como la enviada por México, podrían haber sido desviadas a otros lugares turísticos o a tiendas de moneda libremente convertible (MLC), lo cual ha generado aún más descontento y sospechas de corrupción.

Este episodio refleja una vez más la difícil situación en la que se encuentran los cubanos tras un desastre natural. En lugar de recibir la asistencia humanitaria que merecen, los damnificados de Maisí están siendo obligados a pagar por alimentos de dudosa calidad, algo que no solo vulnera su dignidad, sino que también pone en riesgo su salud en un momento de máxima vulnerabilidad.
La publicación y los comentarios que le siguen son un grito de frustración ante lo que muchos consideran una traición a los principios de solidaridad que deberían primar en tiempos de crisis. La pregunta queda en el aire: ¿hasta cuándo se seguirá abusando de la necesidad de los cubanos, aprovechando las calamidades para generar ingresos en lugar de brindar el apoyo que realmente necesitan?







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