En un contexto de profunda crisis energética y social, Dagoberto Valdés Hernández, director de la revista Convivencia, ha publicado una columna en la que analiza la situación actual de Cuba y lanza un llamado urgente al cambio. El artículo, titulado “En medio de la crisis terminal”, expone la gravedad de la crisis que atraviesa el país y presenta una serie de propuestas concretas para abordar lo que él describe como el colapso de un sistema socio-político y económico que ha alcanzado su límite.
Un diagnóstico severo
Valdés Hernández sostiene que la crisis en la isla no es un problema coyuntural o accidental, sino el resultado de un largo proceso de “destrucción sistemática de la nación cubana”. Describe esta situación como “la mayor crisis energética y funcional de Cuba en toda su historia”, subrayando que los esfuerzos de maquillaje o reformas superficiales no podrán revertir un modelo que, según sus palabras, ha caducado.
En su columna, el analista compara la situación actual de la isla con los versos del poeta cubano José María Heredia: “Dulce Cuba! en tu seno se miran / En su grado más alto y profundo, / La belleza del físico mundo, / Los horrores del mundo moral”. Con esta referencia literaria, Valdés alude a la dualidad entre la belleza natural de la isla y el deterioro de su situación moral y social.
Propuestas para un cambio necesario
Dagoberto Valdés no se limita a hacer un diagnóstico de la crisis; también ofrece un conjunto de propuestas que considera urgentes y necesarias:
1. Dilatar el cambio es inaceptable: Para Valdés, el país se encuentra en un punto sin retorno. Retrasar las transformaciones es “políticamente erróneo, socialmente degenerativo y económicamente imposible”. Propone un proceso de transición pacífica hacia la libertad, la democracia y el progreso, caracterizado por ser gradual pero ágil y eficaz.
2. Rechazo a la violencia: Valdés hace un llamado a todos los ciudadanos y al Estado a cerrar la puerta a la violencia, la crispación y el odio. Insiste en que cualquier transición que recurra a la violencia será “falsa y transitoria”. Para él, la paz es un requisito fundamental para lograr un cambio duradero.
3. Compromiso colectivo: Instó a que todos los cubanos asuman su responsabilidad, aportando, por pequeño que sea el esfuerzo, a la transición hacia la libertad. “Lo importante es comprender la urgencia crítica de este momento y asumir nuestras pequeñas responsabilidades”, expresó Valdés.
4. Eliminar obstáculos al cambio: Valdés también llama a eliminar todos los obstáculos y actitudes que bloqueen las transformaciones necesarias. Invita a todos los ciudadanos que “verdaderamente aman a Cuba” a contribuir en el esfuerzo de derribar cualquier empecinamiento que impida el cambio.
“Es imposible solucionar esta crisis sin cambiar la causa que la ha provocado”
El mensaje central del columnista es claro: mientras la causa de la crisis persista, las soluciones seguirán siendo inalcanzables. Valdés Hernández enfatiza que el cambio debe ser sistémico y estructural, más allá de reformas superficiales que no aborden las raíces profundas del problema.
El artículo concluye con un llamado a la esperanza y a la solidaridad con los más desesperados, al mismo tiempo que reitera la urgencia de tomar acciones decisivas. “No hay tiempo. Es urgente. Debe ser ya”, concluye Valdés, anticipando una nueva columna para el próximo lunes.
Una publicación en medio de un contexto incierto
La columna de Dagoberto Valdés se publica en un momento de total incertidumbre para Cuba, donde la falta de electricidad, alimentos y productos básicos se ha intensificado debido a una crisis energética sin precedentes. En un país que lleva más de 60 años bajo un sistema de gobierno centralizado, Valdés hace un llamado a los cubanos para que, desde sus diferentes realidades y capacidades, se sumen a un cambio que debe ser pacífico pero urgente.
El artículo de Valdés Hernández, publicado en Convivencia, sigue siendo un espacio de reflexión y discusión para aquellos que buscan un cambio profundo en Cuba. Frente a un régimen que controla la mayoría de los medios de comunicación, la revista ha sido una voz independiente que persiste en promover la libertad de pensamiento y la democracia.







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