El Observatorio de Derechos Culturales (ODC) ha emitido una urgente alerta sobre la situación de Juan Enrique Pérez, un músico empírico y activista, quien se encuentra encarcelado desde las protestas pacíficas del 11 de julio de 2021. Juan E. Pérez, oriundo de Vegas, en el municipio de Nueva Paz, Mayabeque, fue condenado a 8 años de prisión y ha cumplido más de 3 años en condiciones extremadamente difíciles.
En un acto de protesta por las condiciones de su reclusión y la falta de acceso a sus medicamentos, Juan E. Pérez se cosió la boca y, según informes de presos solidarios, fue retirado de la compañía esposado para reunirse con los altos mandos de la prisión de Melena del Sur. Posteriormente, fue trasladado a una celda de castigo, conocida entre los reclusos como «el hoyo», donde las condiciones son aún más severas.
La situación de Pérez se tornó alarmante cuando logró realizar una llamada a su esposa, en la que apenas alcanzó a decir que le habían quitado sus medicamentos y que se encontraba «plantado» en resistencia. La comunicación se interrumpió bruscamente, con un fuerte golpe que dejó a su familia en la incertidumbre sobre su estado. La denuncia de los presos solidarios revela que el traslado a la celda de castigo fue inmediato tras su reunión con las autoridades carcelarias, lo que refuerza la preocupación sobre su seguridad y bienestar.
Juan E. Pérez padece de asma crónica y problemas de presión arterial, lo que hace aún más crítica la necesidad de acceso a sus medicamentos. Su familia ha conseguido algunos de ellos, pero la negativa de las autoridades de la prisión a proveérselos amenaza directamente su salud. En su figura resalta su comportamiento solidario y una fortaleza inquebrantable, cualidades que lo han llevado a realizar diversas acciones de protesta durante su reclusión, entre ellas huelgas de hambre y la reedición de su mensaje de lucha, aquel que portó el 11 de julio: «Era tanta el hambre que nos comimos el miedo».
Desde el Observatorio de Derechos Culturales, se ha hecho un llamado a la comunidad internacional y a las organizaciones defensoras de derechos humanos para visibilizar la crítica situación de Juan E. Pérez. El ODC destaca que solo a través de la atención pública y la presión internacional se puede procurar la seguridad del artista y detener los abusos que enfrenta. «Juan está en peligro y su vida depende de la solidaridad y la denuncia de estas violaciones,» señala la organización.
La situación de Juan Enrique Pérez, su traslado a «el hoyo», y las condiciones de represión que enfrenta dentro de la prisión, son un reflejo de la hostilidad que el régimen cubano mantiene contra quienes alzan su voz por la justicia y la libertad. Las acciones recientes de Pérez son una muestra de que, a pesar de los años de encierro, su espíritu de rebeldía sigue intacto, pero también de que su resistencia tiene un alto costo, que pone en riesgo su vida.
El Observatorio de Derechos Culturales, junto a organizaciones afines, continuará monitoreando el caso y exige a las autoridades cubanas que cesen las represalias contra Juan E. Pérez y garanticen su acceso a atención médica adecuada, así como condiciones mínimas de humanidad durante su reclusión. La lucha por la libertad y los derechos en Cuba sigue enfrentando un camino difícil, y el caso de Juan Enrique Pérez es, lamentablemente, uno de tantos que requieren la urgente atención y solidaridad del mundo.







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