En una carta enviada desde la prisión de K9, el preso político Ángel Jesús Veliz Marcano, actualmente en huelga de hambre, hace un llamado al gobierno cubano para que respete los derechos de los reclusos, tanto políticos como comunes, dentro del sistema penitenciario del país. Su mensaje, contundente y desesperado, denuncia la negativa de las autoridades a permitir el “progreso” de los prisioneros que, aun con conductas intachables, ven frustradas sus posibilidades de acceder a un régimen de mínima seguridad y, eventualmente, a la libertad condicional.

Veliz Marcano sostiene que su protesta, en forma de huelga de hambre, es una medida extrema tomada ante la falta de respuesta del sistema penitenciario cubano y la Seguridad del Estado. “Yo, Ángel Jesús Veliz Marcano, desde la prisión de K9 me encuentro en el estado de Inanición Voluntaria para exigir al Gobierno Cubano, en específico al Órgano del sistema penitenciario y a la Seguridad del Estado, que se le respete tanto a los presos políticos como a los comunes el derecho legítimo de progresar”, expresó en su misiva.

El prisionero recalca que, aunque Cuba se define como una “Sociedad de Derecho”, los principios que fundamentan dicho concepto no se aplican en la realidad carcelaria del país. En su carta, subraya que se les niega la posibilidad de mejorar sus condiciones dentro de la prisión sin justificación, aun cuando mantienen un buen comportamiento. Esto se agrava en el caso de aquellos que se encuentran tras las rejas por razones políticas, es decir, por “pensar diferente y exigir un cambio para nuestra Cuba, que de manera tan urgente necesita”.

La carta de Veliz Marcano refleja una situación crítica en el sistema penitenciario cubano, que ha sido objeto de denuncias reiteradas por parte de organismos de derechos humanos y organizaciones internacionales. El acto de huelga de hambre de Veliz Marcano se suma a una larga lista de protestas similares realizadas por prisioneros políticos en la isla, quienes enfrentan las duras condiciones carcelarias con el único recurso a su disposición: la exposición de sus cuerpos al límite como forma de reclamo.

El régimen de mínima seguridad y la libertad condicional son, según la normativa cubana, medidas a las que los reclusos pueden acceder cuando demuestran una conducta adecuada. Sin embargo, Veliz Marcano y otros presos políticos han denunciado que, pese a cumplir con estos requisitos, las autoridades les niegan sistemáticamente estos beneficios. En su carta, el prisionero expresa su convicción de que esta situación no solo es injusta, sino que constituye un atropello a los derechos fundamentales de quienes están privados de libertad.

El caso de Ángel Jesús Veliz Marcano se convierte en un nuevo testimonio de la tensión permanente entre los presos políticos y el gobierno cubano. A través de su huelga de hambre, Veliz Marcano busca visibilizar la realidad de los prisioneros políticos en la isla, poniendo de relieve la falta de garantías procesales y el uso de la prisión como mecanismo de castigo contra la disidencia.

Mientras su estado de salud se deteriora, su carta resuena como un clamor desesperado por la dignidad humana y el respeto a los derechos de los encarcelados en Cuba. La comunidad internacional sigue con atención la evolución de su caso, que se suma a la larga lista de denuncias sobre violaciones de derechos humanos en el país. En este contexto, la pregunta persiste: ¿cuánto tiempo más podrá el régimen cubano ignorar el llamado de sus prisioneros a un cambio urgente en el sistema penitenciario y en la sociedad?

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