El tiro en la frente a José Manuel Carbajal Zadívar no fue para matarlo, mucho menos dejándolo con vida en la cajuela del Mercedes en un lugar muy transitado y con actividad «caliente»las 24 horas del día en la zona de Northwest Ninth Avenue y 17th Street.
Al encontrarlo de inmediato, los servicios de emergencia lo trasladaron al Centro de Trauma Ryder del Hospital Jackson Memorial. El equipo de manejo del artista, dirigido por Marcel Reinosa, ha desmentido rumores que sugieren que El Taiger pudo haberse disparado a sí mismo. En ese sentido, Reinosa afirmó que el cantante fue encontrado en el baúl de la camioneta, lo que hace poco probable la teoría de un intento de suicidio. “No se quitó la vida, eso no tiene sentido, además reiteró que José Manuel «amaba la vida «.
Pero para qué hicieron eso ?
Pues para si lograba sobrevivir, quedará con secuelas irreversible por el daño cerebral. Los estudios señalan que 19 de cada 20 personas que reciben un tiro en la cabeza mueren inmediatamente por causa de la herida. El Taiger no !
Pero la clave, es la trayectoria que recorre una bala cuando atraviesa el cerebro.Todo parece indicar que el proyectil entró por la parte anterior ( frente) del cráneo y salió o no por la parte posterior ,esa es otra incógnita. Por lo tanto, se quedó incrustado o no en el cerebro? NO SABEMOS !
Miremos los dos contextos.
Lo real es que la bala cruzó por sólo un lado y no tocó áreas del cerebro cuya lesión hubiera sido mortal porque permanece en coma pero con vida.
Si la bala permanece en el cerebro, hay necesidad de hacer la cirugía para extraerla y también una gran cantidad de tejido muerto, lo cual es otra señal «positiva» al parecer en el caso que tratamos.
En las lesiones de bala, a menudo los fragmentos de hueso viajan a través del cerebro causando hemorragia y daños adicionales , colaterales en áreas cerebrales vecinas al sitio del impacto.
Ahora mismo , una de las principales preocupaciones del equipo médico que está tratando José Manuel es la posibilidad de que el cerebro se inflame demasiado, causando un edema cerebral. En este instante la tarea es eliminar la presión dentro del cráneo para evitar que la inflamación afecte los centros nerviosos cerebrales que son vitales para la supervivencia.
La inflamación puede destruir, por ejemplo, el tallo cerebral, que controla la respiración, el ritmo cardíaco y el estado de alerta.La clave es dejar una abertura en el cráneo para que el cerebro pueda relajarse.
Lo otro es la descompresión cerebral
Esta técnica, llamada descompresión, es utilizada comúnmente en las heridas de guerra y otras como la que tratamos desgraciadamente en el caso de José Manuel.
Nos ha permitido salvar a muchos soldados y heridos con terribles heridas causadas incluso por explosivos
Para llevar a cabo la descompresión en el caso deo Taiger el doctor seguramente retiró una porción del cráneo del paciente sobre la zona donde atravesó la bala.
Una vez que se reduzca la inflamación, seguramente el neurocirujano, devolverá el hueso su lugar para cerrar la abertura del cráneo o de lo contrario hará craniectomia.
Actualmente se mantiene el paciente sedado en un estado de coma para ayudar a que el cerebro se relaje, el reguetonero respira con la ayuda de un respirador artificial.
Las lesiones cerebrales son muy impredecibles, en parte debido a que las vías neurales operan de distinta forma en cada individuo. Pero incluso si José Manuel sobrevive, que es poco probable en términos médicos podría quedar con graves daños cerebrales muchos irreversibles.
Lo que se sabe es poco, pero si la bala recorrió el hemisferio izquierdo, que controla las funciones del razonamiento y del lenguaje, entre otras, esas funciones estarán comprometidas muy posiblemente de por vida. También el movimiento de su cuerpo el equilibrio y la coordinación. Si recorrió el lado derecho las funciones motoras estarán también comprometidas según la magnitud del daño cerebral.
«La lesión puede abarcar todo el espectro», desde discapacidad grave, con gran compromiso para las actividades de la vida diaria ,hasta impedimentos sutiles.
Y aclaro que es demasiado prematuro hablar sobre recuperación y, por lo tanto, me mantengo «cautelosamente optimista».







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