En las últimas semanas, Cuba ha sido testigo de un empeoramiento significativo en su crisis energética, con apagones que han alcanzado niveles alarmantes. A finales de septiembre de 2024, los cortes eléctricos llegaron a afectar a más del 40% del territorio nacional, con un déficit de generación que superó los 1.300 MW. La Unión Eléctrica de Cuba (UNE) atribuye estos problemas a la falta de combustible, sumada a las averías en varias de las centrales termoeléctricas más importantes del país.
Entre las provincias más afectadas se encuentran Camagüey, Granma y Matanzas, donde los cortes de electricidad pueden durar hasta 15 horas en algunos municipios. Esto ha generado un profundo impacto en la vida diaria de los cubanos, afectando no solo el suministro de energía, sino también otros servicios esenciales como el acceso al agua potable y la conservación de alimentos.
Falta de combustible, el detonante principal
Uno de los mayores retos que enfrenta el sistema energético cubano es la escasez de combustible. Expertos señalan que Cuba no está recibiendo los suministros necesarios para mantener sus plantas eléctricas en funcionamiento. Se necesitan al menos dos o tres barcos con 60.000 toneladas de hidrocarburos cada semana para cubrir la demanda energética, pero las dificultades financieras y logísticas han impedido que se logre abastecer adecuadamente al país.
Actualmente, gran parte de la capacidad de generación eléctrica depende de patanas (centrales eléctricas flotantes) y generadores distribuidos por el país, muchos de los cuales están fuera de servicio por falta de combustible o por averías técnicas. Esto ha exacerbado la situación, con apagones que afecta tanto a zonas rurales como urbanas .
Malestar creciente en la población
La frecuencia y duración de los apagones han provocado un creciente descontento social. En redes sociales, los cubanos expresan su frustración, denunciando la falta de soluciones efectivas por parte del régimen. Comentarios como «Es preferible que apaguen todo a estar con esta desesperación» reflejan el agotamiento mental y emocional que estos apagones generan en la población.
En este contexto, las autoridades cubanas intentan paliar la situación mediante la reparación de las unidades averiadas y la importación de generadores, aunque los resultados hasta ahora han sido insuficientes. La demanda eléctrica sigue superando con creces la capacidad de generación, lo que sugiere que los apagones continuarán siendo una realidad diaria para muchos cubanos.
A corto plazo, la solución al problema parece lejana. Con una red eléctrica debilitada por años de uso intensivo y falta de mantenimiento, sumada a la escasez de combustible, la capacidad de respuesta de las autoridades cubanas es limitada. La crisis energética se perfila como uno de los mayores desafíos para el país en los próximos meses, mientras los ciudadanos siguen enfrentando las dificultades derivadas de los prolongados apagones.







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