En una impactante muestra de protesta silenciosa, activistas clandestinos dejaron su huella en las calles de Moa, Holguín, la llamada “capital del silencio y el conformismo”, con mensajes que desafían abiertamente al régimen cubano. Según una publicación de Evert Oscar en Facebook, los alrededores de la calle EMSUNA, Nguyen Van Troi, el reparto La Playa y el parque Pedro Sotto Alba, frente al banco popular de ahorro, sirvieron de lienzo durante las horas de apagón, transformándose en un espacio para que el pueblo expresara su descontento.
En la imagen compartida por el activista, se puede ver un cartel con la frase “Abajo el Comunismo”, un potente símbolo del creciente malestar social. Junto a este, otros mensajes como “Patria y Vida” y “Díaz-Canel Sin…🏠” fueron rápidamente eliminados por las autoridades. La Seguridad del Estado, junto con la policía y representantes de los Comités de Defensa de la Revolución (CDR), no tardaron en sobrepintar las manifestaciones de descontento en un esfuerzo por silenciar las voces disidentes.
Curiosamente, una figura local, identificada como una “delegada”, expresó su aparente angustia ante los agentes castristas al presenciar los grafitis. “¡Ay, compañeros, me ha dao’ un dolor tan fuerte en el pecho cuando vi eso!”, comentó, en tono irónico según Oscar, reflejando el control estatal sobre la narrativa pública.
Este acto de resistencia resalta el ambiente de creciente frustración entre los residentes de Moa, una ciudad azotada por los constantes apagones y la precariedad económica. En medio de la oscuridad forzada por la falta de electricidad, estos artistas clandestinos han encontrado una manera de encender la luz de la protesta.
Evert Oscar invitó a cualquier persona que posea mejores imágenes de estas obras de arte a compartirlas, recordando que, aunque la corriente se fue, la creatividad y el coraje del pueblo cubano siguen encendidos.
Lo que sucedió en Moa es una señal más del despertar de un pueblo que, pese a las restricciones y la represión, encuentra formas de manifestar su inconformidad con el sistema. Las pintadas clandestinas reflejan no solo el sentir de los moenses, sino también de muchos cubanos que anhelan un cambio en el país.







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