Una familia de San Germán, en la provincia de Holguín, Cuba, vivió momentos de terror tras ser asaltada y secuestrada en su propia casa. Según fuentes locales, tres individuos fuertemente armados irrumpieron en la vivienda, sometiendo a sus habitantes a una hora de angustia y miedo.

Los delincuentes amordazaron a una señora, a su nieto y al esposo de la mujer, dejándolos inmovilizados mientras saqueaban la casa. Entre los bienes robados se encuentran una motocicleta MZ, la cadena de oro de la señora, sus aretes y varios electrodomésticos. Además, en un reflejo de la situación de miseria que enfrenta el país, los ladrones también se llevaron un pomo de aceite y alimentos de la canasta básica, bienes que en la actualidad se han convertido en objetos de alto valor en muchos hogares cubanos.

La violencia golpea a San Germán

El suceso ha dejado conmocionados a los vecinos de San Germán, quienes describen el asalto como un acto de extrema violencia y desesperación. «Nunca habíamos visto algo así en nuestro barrio. Es preocupante hasta dónde ha llegado la situación», comentó un vecino que prefirió mantenerse en el anonimato por temor a represalias.

En respuesta al incidente, a los residentes de la localidad les han ofrecido una recompensa de 2,000 dólares a quien pueda proporcionar información que conduzca a la captura de los delincuentes. Esta suma, considerable en el contexto económico cubano, refleja la urgencia y el deseo de justicia de la familia afectada.

Un reflejo de la crisis

El robo, que incluye hasta productos básicos de alimentación, resalta la profunda crisis económica y social que atraviesa Cuba. La escasez de bienes de primera necesidad se ha incrementado en los últimos meses, y muchos cubanos se enfrentan diariamente a largas colas para conseguir productos básicos. Este contexto de escasez y dificultades ha dado lugar a un incremento de actos delictivos en distintas partes del país, donde la desesperación lleva a algunos a cometer crímenes impensables.

Los habitantes de San Germán han expresado su preocupación por la creciente inseguridad en la región y hacen un llamado a las autoridades para que tomen efectivas. «Queremos sentirnos seguros en nuestras casas. No es justo que vivamos con miedo», afirmó otro residente.

Hasta el momento, no se han reportado arrestos relacionados con este caso. Se espera que la oferta de la recompensa y la colaboración de la comunidad puedan ayudar a dar con el paradero de los responsables y devolver la tranquilidad a las víctimas y a la localidad en general.

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