Roxana Pérez Rodríguez, exteniente de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) de Cuba, ha sido devuelta a la isla y se encuentra actualmente detenida en la temida prisión de Villa Marista, según informó su pareja desde Estados Unidos a la redacción de ClickCuba. Roxana había salido de Cuba el pasado 15 de agosto junto a otros dos cubanos, Yariel Duarte Rodríguez de 19 años y Yohandra Miranda Rodríguez de 22 años, en un intento por llegar a Estados Unidos. Fueron interceptados al día siguiente, el 16 de agosto, y trasladados a un barco madre a la espera de su destino.
A diferencia de sus compañeros de travesía, quienes fueron liberados tras ser interceptados, Roxana Pérez Rodríguez quedó bajo custodia de las autoridades cubanas. Su retención está relacionada con su estatus como exoficial de las FAR, una circunstancia que ha exacerbado las preocupaciones de su familia y allegados. Según las fuentes consultadas, las autoridades han indicado a su familia que Roxana podría enfrentarse a una reclusión prolongada, sugiriendo que «lo de ella es para largo».
Los familiares de Roxana fueron instruidos a llevarle artículos de aseo personal, lo que ha generado aún más alarma sobre la duración de su detención. Villa Marista, conocida como un centro de detención e interrogatorio operado por la Seguridad del Estado cubana, es famosa por ser el lugar donde se investiga y retienen a los considerados disidentes políticos o personas de interés para el régimen. La detención de Roxana en este lugar intensifica las preocupaciones sobre el trato que podría estar recibiendo y las acusaciones que podría enfrentar.
En las semanas previas a su salida de Cuba, Roxana había expresado en varias ocasiones su deseo de obtener la baja de las FAR, citando razones personales y profesionales. En una carta dirigida a la comisión de cuadros de la UM-2133, Roxana destacó su decepción con la institución militar, el trato insatisfactorio hacia ella y otros oficiales, y la imposibilidad de conciliar su vida familiar con las exigencias de su puesto. Además, mantenía una relación sentimental con un cubano-americano, una situación que ya le había acarreado sanciones y restricciones de movimiento impuestas por las FAR.
La pareja de Roxana en Estados Unidos y sus familiares han expresado un profundo temor por su seguridad y bienestar. Según las declaraciones compartidas, el miedo a que Roxana enfrente represalias severas es latente, ya que el régimen cubano podría considerarla una traidora por intentar salir del país y por su relación con un extranjero. La detención de Roxana en Villa Marista sugiere que las autoridades están tratando su caso con extrema gravedad, lo cual podría implicar un proceso judicial con consecuencias graves.
Este caso ha comenzado a resonar en la comunidad cubana dentro y fuera de la isla, así como entre organizaciones de derechos humanos que denuncian el trato a los disidentes y la falta de libertades en Cuba. La situación de Roxana Pérez Rodríguez se ha convertido en un símbolo de las restricciones y represalias que pueden enfrentar aquellos que, aún vinculados al aparato estatal, deciden tomar un camino diferente en busca de libertad y nuevas oportunidades.







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