La situación económica en Santiago de Cuba se ha vuelto insostenible para el ciudadano promedio. Las micro, pequeñas y medianas empresas (MIPYMES), que se presentan como una de las pocas opciones disponibles para acceder a productos básicos, manejan precios que están fuera del alcance de la mayoría de los trabajadores, cuyo salario mínimo de 2,100 pesos cubanos es insuficiente. para cubrir siquiera lo esencial.

Los precios de los productos básicos en las MIPYMES fluctúan constantemente, influenciados por la disponibilidad de divisas y la volatilidad económica. Por ejemplo, actualmente, una libra de pollo en libertad cuesta 350 pesos, y el arroz, un alimento básico en la dieta cubana, se vende a 200 pesos la libra. Estos precios representan una carga pesada para las familias que deben destinar una gran parte de su salario para adquirir apenas unos pocos productos esenciales.

El aceite, otro producto indispensable, ha alcanzado un precio de 950 pesos por botella, lo que significa que una botella de aceite consume casi la mitad del salario mensual de un trabajador promedio. Las especias básicas como el ajo y la cebolla, cuyo costo ronda los 30 o 40 pesos por unidad, también son una carga significativa, especialmente considerando que muchos de estos productos son esenciales para la cocina diaria.

El café, un elemento cultural y de identidad en Santiago de Cuba, donde históricamente se ha producido con calidad superior, ahora es un lujo para muchos. Una libra de café en grano se vende por 500 pesos, un precio prohibitivo para la mayoría. El café, que alguna vez fue un orgullo de la región, ahora se presenta en formas adulteradas, mezclado con ingredientes desconocidos o vendido en su forma verde, sin procesar adecuadamente, afectando su sabor y calidad.

Esta crisis ha llevado a que muchos santiagueros se enfrenten a una realidad desesperante. Familias que deben priorizar estrictamente entre alimentos básicos, con muchas personas recurriendo a comer de la basura o acostarse sin comer. La falta de medicamentos agrava aún más la situación, dejando a la población vulnerable y sin recursos para enfrentar enfermedades o afecciones de salud.

El verdadero responsable de esta catástrofe es el régimen cubano, que con su falta de libertades, su mala gestión económica y su represión sistemática ha creado una inflación galopante y un colapso total del poder adquisitivo. Sin libertad, no puede haber una vida digna. La dictadura cubana se ha convertido la subsistencia diaria en una lucha constante, donde la población apenas sobrevive bajo el peso de una economía destruida por decisiones políticas que anteponen el control del poder a las necesidades básicas de la gente. Hasta que no haya un cambio fundamental en el sistema político que devuelva la libertad al pueblo cubano, las MIPYMES, los mercados y la vida misma seguirán siendo inaccesibles para la mayoría. La libertad es la única vía hacia un futuro donde los cubanos puedan vivir con dignidad, sin tener que elegir entre alimentar a sus familias o mantener su salud. Sin libertad, no hay esperanza, y sin esperanza, no hay futuro.

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