Esta mañana, frente a la Embajada de España en Caracas, la líder opositora venezolana María Corina Machado lanzó una contundente declaración sobre la creciente injerencia cubana en los asuntos internos de Venezuela, particularmente en las Fuerzas Armadas Nacionales Bolivarianas (FANB). Machado, en su alocución, denunció lo que calificó como una «ocupación silenciosa» del país por parte de militares y agentes de inteligencia cubanos, quienes, según ella, han sido responsables de transformar las fuerzas armadas venezolanas en una herramienta de represión y vigilancia.

Machado resaltó que desde hace al menos quince años, Cuba ha jugado un papel clave en la reestructuración de las FANB, un proceso que se intensificó durante la presidencia de Hugo Chávez y que ha continuado bajo el régimen de Nicolás Maduro. “Hoy, nuestras fuerzas armadas no responden al interés nacional, sino a los dictámenes de La Habana. Esto no es solo una traición a nuestra soberanía, es un crimen contra nuestra patria”, afirmó.

Esta denuncia de la líder opositora se enmarca en un contexto de alarmante cooperación entre los gobiernos de Cuba y Venezuela, documentada por diversas organizaciones no gubernamentales y medios de comunicación internacionales. Desde 2008, se han firmado numerosos acuerdos secretos que han permitido a oficiales cubanos ocupar posiciones clave dentro de las FANB. Según testimonios de exoficiales venezolanos, la influencia cubana ha sido tan profunda que muchos dentro de las fuerzas armadas se sienten como si estuvieran sirviendo a un ejército extranjero​.

Además, informes recientes de la ONU y organizaciones de derechos humanos han detallado cómo esta «cubanización» ha contribuido a una intensificación de la represión en Venezuela. Los servicios de inteligencia venezolanos, especialmente el SEBIN y la DGCIM, han adoptado prácticas de vigilancia y tortura que reflejan las tácticas utilizadas por el G2 cubano, el temido servicio de inteligencia de la isla. Estos servicios han sido responsables de detenciones arbitrarias, torturas y violaciones de derechos humanos, especialmente contra aquellos percibidos como opositores al régimen​.

Machado, en su intervención, hizo un llamado a la comunidad internacional para que redoble sus esfuerzos en denunciar y sancionar estas prácticas. “No podemos permitir que la comunidad internacional siga mirando hacia otro lado. Venezuela necesita ayuda para recuperar su libertad y su soberanía”, subrayó.

Las palabras de María Corina Machado resuenan en un momento crítico para Venezuela, donde la crisis humanitaria y política sigue profundizándose. Con un régimen cada vez más aislado y dependiente del apoyo cubano, las esperanzas de un cambio pacífico parecen lejanas, pero líderes como Machado insisten en que la resistencia es el único camino para lograr la libertad y la democracia en el país.

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