En Cuba, el 18 de cada mes se ha convertido en una fecha significativa para la lucha pacífica por la democracia y los derechos humanos. Este movimiento, iniciado por la intelectual Alina Bárbara Hernández, busca reivindicar el derecho a la protesta pacífica y exigir cambios profundos en la estructura política y social del país. Sin embargo, estas acciones cívicas han sido recibidas con represión por parte del gobierno cubano, evidenciando una vez más la falta de libertades fundamentales en la isla.

Alina Bárbara Hernández

Cada día 18, Alina Bárbara Hernández se presenta en el Parque de la Libertad de Matanzas, entre las 9 y las 10 de la mañana, para realizar una protesta pacífica. Su objetivo es honrar la tradición de la intelectualidad comprometida que, en épocas pasadas, no temía involucrarse en los problemas sociales y políticos de su tiempo. Las demandas de Hernández son claras y contundentes:

  1. Una Asamblea Nacional Constituyente elegida democráticamente para redactar una nueva constitución.
  2. Que el Estado cubano asume su responsabilidad frente a la crítica situación de ancianos, jubilados, pensionados y familias en extrema pobreza.
  3. Libertad para los presos políticos, sin exilio obligatorio.
  4. Cese del hostigamiento a personas que ejercen su libertad de expresión.

A estas exigencias, Hernández ha sumado recientemente su condena a la represión del gobierno venezolano contra su ciudadanía y la exigencia de que se respete la voluntad popular en ese país.

A pesar de las medidas represivas en su contra, incluyendo una reclusión domiciliaria que considera ilegítima, Hernández se mantiene firme en su decisión de continuar protestando. Su determinación de no ceder ante la represión estatal es un ejemplo de la resiliencia y la valentía con que muchos ciudadanos cubanos enfrentan la opresión diaria.

El caso de Hernández no está aislado. Recientemente, Jorge Fernández Era, fue detenido en la esquina de su casa, según denunció su esposa Laideliz Herrera Laza en su perfil de Facebook. Este acto subraya el clima de intimidación en que viven aquellos que se atreven a expresar su descontento con el régimen.

Jorge Fernández Era

Además, el Observatorio de Libertad Académica ha denunciado el hostigamiento que enfrenta la académica Jenny Pantoja Torres. Según el Observatorio, agentes de la Seguridad del Estado se presentaron en la casa de Pantoja para prohibirle salir, montando un operativo policial que la mantiene vigilada y sin poder abastecerse de alimentos, en medio de un cuadro viral que afecta su salud.

Jenny Pantoja Torres

La represión a la que son sometidos estos intelectuales es un reflejo del control que el gobierno cubano ejerce sobre cualquier forma de disidencia. La negativa del Estado a permitir el libre ejercicio de la protesta pacífica y la constante vigilancia a la que somete a ciudadanos como Alina Bárbara Hernández, Jorge Fernández Era, y Jenny Pantoja Torres son indicativos de un régimen que teme a la libertad de expresión ya la demanda de derechos.

A pesar de este contexto adverso, la voluntad de estos ciudadanos de continuar con sus protestas es una luz de esperanza para muchos que, dentro y fuera de Cuba, anhelan un cambio profundo y verdadero. La comunidad internacional y los defensores de los derechos humanos deben prestar atención a estas voces valientes que, a riesgo de su libertad y bienestar, luchan por una Cuba más justa y democrática.

En un país donde la represión es la respuesta habitual a la disidencia, el coraje de Alina Bárbara Hernández, Jorge Fernández Era, Jenny Pantoja Torres y otros intelectuales cubanos es un testimonio poderoso de la lucha por la libertad. Sus demandas son claras, legítimas y reflejan el sentimiento de muchos cubanos que anhelan un futuro diferente. La represión que enfrenta debe ser condenada por la comunidad internacional, y su lucha debe ser apoyada por todos aquellos que creen en los derechos humanos y la democracia.

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