El pasado 13 de agosto, la ciudad de Santiago de Cuba fue testigo de un trágico episodio que ha conmocionado a la comunidad opositora y ha encendido una vez más el debate sobre la represión en la isla. Juan Eralys Cayamo, un conocido opositor y miembro activo de la Unión Patriótica de Cuba (UNPACU), perdió la vida tras ser detenido por la policía en circunstancias que han despertado serias dudas sobre las acciones de las autoridades cubanas.
Según reportes de testigos y fuentes cercanas a la familia, la vivienda de Cayamo fue allanada por agentes policiales en la mañana del 13 de agosto. Ante el operativo, Cayamo comenzó a protestar enérgicamente, lo que llevó a los agentes a arrastrarlo por la fuerza hacia una patrulla. Testigos del suceso afirman que, dentro del vehículo, Cayamo fue golpeado de manera brutal por los agentes, resultando en heridas tan graves que debió ser trasladado de urgencia a un hospital cercano.
A pesar de los esfuerzos médicos, Cayamo fue declarado muerto dos horas después de ser ingresado. La versión oficial, comunicada a su familia, atribuye la causa del fallecimiento a un infarto. Sin embargo, los familiares y cercanos al opositor cuestionan esta versión, sugiriendo que la muerte fue consecuencia directa de los golpes recibidos durante la detención.
El silencio impuesto sobre la familia de Cayamo ha generado aún más sospechas. Según informantes, sus parientes han evitado manifestarse en redes sociales o medios públicos debido a amenazas directas de represalias por parte de las autoridades. Este tipo de intimidación ha sido una táctica recurrente del régimen para acallar las voces disidentes y mantener el control social en medio de la creciente insatisfacción popular.
Juan Eralys Cayamo, como miembro de la UNPACU, se había destacado como un firme opositor al régimen castrista, denunciando abiertamente las violaciones a los derechos humanos y las condiciones de vida en Cuba. Su muerte se suma a una larga lista de casos que han dejado en evidencia la violenta represión que enfrenta la oposición cubana.
La comunidad opositora ha expresado su dolor y su indignación ante este nuevo asesinato, al tiempo que han exigido una investigación independiente que esclarezca las verdaderas circunstancias de la muerte de Cayamo. Sin embargo, en un país donde la justicia parece estar siempre alineada con los intereses del poder, las esperanzas de que se haga justicia son escasas.
En paz descanse, Juan Eralys Cayamo. Su lucha y su sacrificio no serán olvidados.







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