Giovanni Carrero, un joven militar de la Guardia Nacional Bolivariana, ha decidido dar un paso trascendental. Con una convicción firme y un profundo sentido de responsabilidad, ha colgado su uniforme, símbolo de respeto y amor, para unirse al pueblo de Bolívar en las calles de Venezuela. En medio de esta epopeya de civismo, dignidad y valentía, Carrero se ha convertido en un rostro visible de la lucha por la libertad y los derechos en su país.
Padre de familia, Giovanni no quiere que su pequeña hija crezca bajo la sombra de una tiranía. No fue el miedo lo que lo llevó a tomar esta decisión, sino el amor: amor por su familia, por su pueblo y por una patria que hoy siente secuestrada bajo el régimen de Nicolás Maduro, en medio de lo que considera el fraude electoral más grande y evidente en la historia reciente de Venezuela.
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Carrero enfatiza que no se graduó para oprimir a su propio pueblo. Al igual que muchos otros militares y policías venezolanos, ha decidido despojarse del uniforme en un acto simbólico frente a los manifestantes, mostrando su apoyo a la lucha del Bravo Pueblo. Con lágrimas en los ojos, estos hombres y mujeres han optado por ponerse del lado del pueblo, deseando fervientemente el fin de 25 años de dictadura.
El valor es la primera cualidad de un guerrero, y la valentía que demuestran estos militares y policías venezolanos subraya que un verdadero guerrero no renuncia a lo que ama, sino que encuentra el amor en lo que hace. Hoy, el enemigo del pueblo venezolano habría ganado si contara con un «comandante» presidente que fuera un líder verdadero y no un simple delincuente. Giovanni Carrero y otros como él son la prueba de que el espíritu de un pueblo no puede ser quebrantado, y su lucha es una lección de civismo que el mundo entero está observando.







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