En un rincón sombrío del Combinado del Este, en el área 47, un hombre ha pasado casi 22 años de su vida en confinamiento perpetuo. José Ángel Diez Ortiz, un prisionero político cubano, ha vivido la mitad de su vida tras las rejas, sin esperanza de ser libre.
José Ángel, quien entró en prisión a la edad de 24 años, no cometió asesinatos ni derramó sangre. No hubo violencia física ni lesiones en su supuesto delito. Sin embargo, ha sido castigado de por vida, una consecuencia de la furia del régimen de Fidel Castro Ruz. Este acto de represalia y opresión ha dejado a José Ángel atrapado en un ciclo interminable de desesperanza.
El caso de José Ángel Diez Ortiz ha resonado en las redes sociales, especialmente en el perfil de Facebook de Fidel Rangel, donde se clama por su libertad y se denuncia la injusticia de su encarcelamiento. «Lleva la mitad de su vida en esa celda sin esperanza de ser libre», escribe Rangel, instalando a la comunidad internacional a compartir su historia y pedir justicia para este prisionero político.
La imagen que acompaña esta denuncia muestra a José Ángel, un hombre ahora de 46 años, consumiendo una comida modesta en su celda. Esta fotografía es un recordatorio visual de su prolongada y dolorosa existencia en el sistema carcelario cubano, un sistema que, según denuncias, se utiliza para silenciar a aquellos que se oponen al régimen.
La historia de José Ángel Diez Ortiz es un llamado urgente a la conciencia global. Mientras el mundo observa, es imperativo que se escuchen las voces que piden su libertad. Este hombre, cuya juventud fue arrebatada y cuyo futuro sigue siendo incierto, merece una oportunidad para vivir fuera de los muros de la prisión, donde la libertad y la justicia sean una realidad tangible y no solo un sueño distante.
Compartimos y pedimos libertad para José Ángel Diez Ortiz.







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