La Termoeléctrica Antonio Guiteras, el enorme centro de generación de energía en Cuba, se enfrenta nuevamente a una parada de mantenimiento, apenas 15 días después de reiniciar operaciones tras una avería en su caldera. Los funcionarios han anunciado que, «cuando se decida», la planta será sacada de servicio durante cuatro días para someterla a intervenciones técnicas con el objetivo de mantener una generación mínima de 260MW durante los calurosos meses de verano.
Esta decisión es inquietante, dado el historial reciente de problemas en la planta. Sólo veinte días antes de la última avería, una fuga de aceite había provocado otra interrupción. En abril, la planta estuvo fuera de servicio durante cinco días tras un mantenimiento general realizado en marzo, lo que ocasionó apagones continuos y protestas.
Los cubanos enfrentan una crisis económica y energética agravada por la dictadura en el país. El 3° aniversario de las protestas del 11 de julio surge en un momento de intensa tensión social, con la población descontenta por la falta de recursos y la represión gubernamental.
La dictadura cubana ha intentado controlar la situación, pero las denuncias de abuso de poder y falta de transparencia han generado una atmósfera de incertidumbre y preocupación. El clima político y económico actual en la isla parece estar acelerando la erosión de la confianza en las instituciones y en las autoridades, lo que podría llevar a situaciones de mayor conflictividad y desafío a la estabilidad del régimen.
La parada de mantenimiento en la Termoeléctrica Antonio Guiteras, sumada a la crisis económica y las protestas del 11 de julio, representan un desafío adicional para el régimen cubano y podrían generar un impacto aún mayor en la situación actual de inestabilidad y tensión en la isla.







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