En su serie de reflexiones, «He estado pensando…», el Padre Alberto Reyes Pías aborda la urgente necesidad de un cambio de sistema en Cuba. Con claridad y contundencia, el Padre Reyes expone la crítica situación que enfrenta la población cubana, marcada por apagones continuos, la angustia de conseguir y conservar alimentos, y una dependencia extrema de la ayuda externa para la supervivencia diaria.

La Realidad Cotidiana de los Cubanos

Reyes detalla cómo la precariedad presente y la falta de perspectivas futuras han sumido a los cubanos en un estado de miedo e inseguridad constante. La vida en Cuba, según sus palabras, se ha convertido en un acto teatral obligatorio, donde los ciudadanos son obligados a seguir una música impuesta por aquellos que controlan los mecanismos sociales. Esta falta de autodeterminación y el sentimiento de ser meros peones en un juego que no los beneficia, es una realidad que el régimen ha impuesto a través de un sistema corrupto.

División y Control Social

El Padre Reyes también resalta cómo el régimen ha fomentado la división y el enfrentamiento entre los mismos cubanos, poniendo a unos contra otros. Este ambiente de desconfianza y represión mutua ha sido aprovechado por el poder para mantener el control, beneficiándose de las luchas internas de la población.

Corrupción Sistémica

Reyes denuncia la corrupción que ha contaminado todos los aspectos de la sociedad cubana, desde la educación y el sistema judicial hasta las instituciones estudiantiles y obreras. Esta corrupción ha destruido valores fundamentales como la fraternidad, la verdad y la honestidad, apagando las voces de libertad y esperanza.

La Necesidad de un Cambio Profundo

Más allá de soluciones superficiales como el suministro de electricidad o la reposición de alimentos y medicinas, Reyes aboga por una transformación profunda de la sociedad cubana. La verdadera necesidad, según él, es recuperar la propiedad de nuestras vidas y la libertad para construir un presente y futuro mejor desde el esfuerzo propio. Subraya la importancia de rehacerse como pueblo, promoviendo valores nobles, justos y verdaderos para sanar el corazón herido de la nación y recuperar lo que se ha perdido.

La reflexión del Padre Alberto Reyes Pías es un llamado a la acción y a la introspección. Es un grito desesperado por un cambio real y significativo en Cuba, que permita a los ciudadanos recuperar su dignidad y su capacidad de autodeterminación. Es una denuncia clara y valiente de un sistema que, más que gobernar, oprime y divide a su gente, y una exhortación a reconstruir una nación sobre la base de la unidad y la justicia.

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