En un movimiento que muchos consideran otra maniobra del régimen para perpetuar su control y engañar al pueblo cubano, el régimen, a petición del Consejo de Estado, ha destituido a Ricardo Cabrisas de sus responsabilidades como ministro del Comercio Exterior y la Inversión Extranjera (Mincex). A pesar de su destitución, Cabrisas continuará en su puesto como vice primer ministro.
Oscar Pérez-Oliva Fraga: Nuevo Ministro del Mincex
El gobierno ha designado a Oscar Pérez-Oliva Fraga, quien se desempeñaba como viceministro primero, como el nuevo ministro del Mincex. Pérez-Oliva, de 53 años, tiene una extensa trayectoria en el comercio exterior, incluyendo roles como director de empresas, viceministro y director de Evaluación de Negocios en la Zona Especial de Desarrollo Mariel. Sin embargo, este cambio es visto por muchos como un simple reacomodo de piezas dentro del mismo sistema corrupto.
Nuevo Viceministro Primero: Carlos Luis Jorge Méndez
Carlos Luis Jorge Méndez, de 36 años, asumirá el cargo de viceministro primero del Mincex. Jorge Méndez es licenciado en Economía y ha ocupado varias responsabilidades dentro del sector del comercio exterior, incluyendo roles de especialista, asesor del ministro y director general de Inversión Extranjera. Estos nombramientos parecen ser parte de la estrategia del régimen para mostrar una fachada de renovación y eficiencia, sin realmente cambiar la esencia autoritaria del gobierno.
Implicaciones de los Cambios
Este reacomodo se produce en un momento crítico para Cuba, marcada por una profunda crisis económica. Sin embargo, la falta de transparencia y la perpetuación de figuras dentro del mismo círculo de poder sugieren que estos cambios son más cosméticos que estructurales. El régimen intenta así crear una ilusión de reforma mientras sigue reprimiendo cualquier intento de progreso individual y manteniendo su control total sobre la sociedad.
La destitución de Ricardo Cabrisas y los subsecuentes nombramientos no representan un verdadero cambio, sino otra maniobra del régimen cubano para engañar al pueblo y mantener su dictadura. Estos movimientos buscan proyectar una imagen de renovación, pero en realidad son intentos de perpetuar un sistema corrupto e ineficiente que continúa privando a los cubanos de sus derechos y oportunidades. La comunidad internacional y el pueblo cubano deben ver estos cambios con escepticismo y continuar demandando reformas reales y libertad.
Estos eventos subrayan la naturaleza continuista del régimen cubano y la necesidad de un compromiso real con la democratización y el respeto a los derechos humanos en la isla.







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