Camagüey, Cuba – José Manuel Suárez Villalobos, ciudadano cubano y médico cirujano general, ha alzado la voz para denunciar la práctica de esclavitud moderna en Cuba. Nacido el 12 de enero de 1972 en Camagüey, Suárez Villalobos ha expresado públicamente su situación de represión y restricciones impuestas por el gobierno cubano, las cuales considera una forma de esclavitud moderna.

Graduado en 1996 de la Universidad de Ciencias Médicas de Camagüey, Suárez Villalobos ha dedicado 28 años de su vida al ejercicio de la medicina, incluyendo tres años en una misión internacionalista en Venezuela. A pesar de su larga trayectoria y dedicación, percibía un salario mensual que apenas llegaba a los 20 dólares, con una retribución algo superior durante su misión en Venezuela, de 225 CUC mensuales.

«Cómo ciudadano cubano merezco libertad y respeto», afirma Suárez Villalobos, quien siente que su contribución al país debería ser motivo de reconocimiento y no de castigo. Sin embargo, se enfrenta a la imposibilidad de salir de Cuba y reunirse con su familia, debido a restricciones que le impiden obtener un pasaporte y viajar libremente.
Suárez Villalobos ha solicitado repetidamente su liberación de estas restricciones, argumentando que no es indispensable en su puesto actual en el hospital ni en su municipio. Estas solicitudes han sido dirigidas a diversas instancias, incluyendo la atención a la población, la asistencia médica y el director provincial de salud en Camagüey, sin obtener una respuesta favorable.
«Pregunto: ¿hasta cuándo tengo que sufrir el castigo por haberme hecho médico especialista?», exclama con indignación. La situación que describe no solo afecta su libertad personal, sino también su derecho a la vida familiar, al estar separado de sus hijos y nietos.
Suárez Villalobos hace un llamado a las organizaciones de derechos humanos, la ONU y otras entidades humanitarias internacionales para que intervengan y pongan fin a lo que él y muchos otros cubanos consideran una forma de esclavitud moderna. «Exijo justicia y libertad», concluye en su denuncia, esperando que su voz resuene más allá de las fronteras de Cuba y genere la atención y acción necesaria para cambiar esta situación.
Esta denuncia no solo pone de relieve las dificultades que enfrentan los profesionales en Cuba, sino que también plantea preguntas cruciales sobre los derechos humanos y las libertades individuales en la isla. La comunidad internacional está ahora en la mira para responder a estas preocupaciones y apoyar a quienes buscan justicia y libertad.







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