En una reciente entrevista con el periodista y escritor Ignacio Ramonet, Miguel Díaz-Canel, aprendiz de Dictador, volvió a culpar al embargo estadounidense, al que el régimen llama «bloqueo», de los profundos problemas económicos y sociales que enfrenta la isla. Sin embargo, la reacción de los cubanos tanto dentro como fuera del país ha sido contundente, llenando las redes sociales de críticas y mostrando una realidad muy distinta a la presentada por el Regimen de la Habana.

Durante la entrevista, Díaz-Canel afirmó que las protestas recientes en Cuba, donde miles de ciudadanos salieron a las calles pidiendo libertad y el fin de la dictadura, no fueron reprimidas violentamente. Según él, los manifestantes simplemente buscaban ser escuchados y que sus problemas fueran solucionados. Estas declaraciones han generado una ola de indignación, ya que muchos cubanos consideran que el régimen intenta nuevamente lavar su imagen mientras ignora y distorsiona la verdadera naturaleza de las demandas populares.

Desde Miami hasta Madrid, pasando por La Habana, las reacciones en redes sociales no se han hecho esperar. Imágenes y videos de las protestas del 11 de julio de 2021 y otras manifestaciones recientes han circulado ampliamente, mostrando escenas de represión policial, arrestos arbitrarios y violencia contra los manifestantes. Activistas y opositores han utilizado estas plataformas para desmentir las palabras de Díaz-Canel y recordar al mundo la cruda realidad que viven.

“Díaz-Canel miente. El pueblo no pide ser atendido, pide libertad y el fin de la dictadura”, escriben cubanos en Twitter y en otras redes sociales .

En Cuba, donde la censura es una constante, las reacciones han sido más discretas pero igualmente significativas. A pesar de los riesgos, algunos cubanos han compartido en redes sociales su descontento y desesperanza. “La crisis económica, los apagones y la falta de libertades nos tienen al borde. No aguantamos más”, escriben algunos usuario en Facebook, reflejando el sentir de muchos que temen represalias por expresarse abiertamente.

Además, organizaciones internacionales de derechos humanos han corroborado las denuncias de represión y han señalado que en Cuba hay actualmente más de mil presos políticos. Estas cifras desmienten categóricamente las afirmaciones del régimen sobre una supuesta ausencia de represión.

La situación económica en Cuba sigue deteriorándose, con una inflación galopante, escasez de productos básicos y cortes de electricidad que agravan el descontento social. Las predicciones de futuras manifestaciones parecen inminentes, ya que los cubanos, cansados de promesas incumplidas y la falta de un cambio real, están cada vez más dispuestos a salir a las calles a exigir sus derechos.

En este contexto, la entrevista de Díaz-Canel con Ramonet no ha hecho más que avivar las llamas del descontento. Los intentos del régimen por culpar al embargo estadounidense de todos los males del país y presentarse como víctima de una campaña internacional no logran ocultar la realidad vivida por millones de cubanos. La narrativa oficial choca frontalmente con la experiencia diaria de una población que, más allá de buscar ser atendida, clama por un cambio profundo y duradero.

Mientras el régimen cubano sigue intentando controlar el relato y limpiar su imagen ante la comunidad internacional, los cubanos dentro y fuera de la isla continúan luchando por visibilizar su verdad: una verdad de represión, falta de libertades y una crisis económica que ya no se puede atribuir únicamente a factores externos. La voz del pueblo, amplificada por las redes sociales, sigue resonando fuerte y clara, pidiendo libertad y el fin de la dictadura.

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